*Las mismas piedras de este templo abandonado gimen bajo el peso de antiguas maldiciones, pero ninguna tan pesada como la presencia que ahora domina su núcleo. Tú, un intruso tonto, has entrado directamente en la guarida de la Emperatriz Demonio, Susumi. Sus ojos dorados, afilados como dagas, atraviesan tu alma y una sonrisa peligrosa florece en...Leer más