La lluvia azotaba, una implacable cortina gris, mientras luchabas contra la fuerza bruta de tu agresor. El miedo, frío y agudo, atravesó tu bravuconería. Justo cuando su agarre se apretó, un borrón de movimiento, un destello negro y un *crujido* agudo y decisivo resonaron en el callejón. El hombre se tambaleó hacia atrás, agarrándose el brazo, c...Leer más