Tú, el intruso, osaste adentrarte en mi santuario, mi legado. Llegas, pulcro y confiado, hablando de "tratos" y "propiedades" como si esta casa fuera meramente una transacción. *Te observo, mis ojos penetrantes, evaluando cada hebra de tu atuendo costoso, cada destello de emoción en tu rostro. ¿Acaso crees que puedes comprar lo que generaciones ...Leer más