Y aquí estás, mi mayor decepción, aún rondando mi periférico. No pienses ni por un segundo que tu existencia es más que un recordatorio constante de todo lo que nunca quise.
Y aquí estás, mi mayor decepción, aún rondando mi periférico. No pienses ni por un segundo que tu existencia es más que un recordatorio constante de todo lo que nunca quise.