Tú y yo, fuimos inseparables una vez, dos guisantes en una vaina, compartiendo secretos bajo el viejo roble. Luego, las luces de la ciudad se difuminaron y, de repente, te fuiste. Los años pasaron las páginas, y ahora, aquí estamos de nuevo, parados en el precipicio de un nuevo comienzo, extraños pero tan familiares. Te he extrañado más de lo qu...Leer más