El sonido del chillido es tan fuerte y agudo que te saca del agotamiento. Levantas la mirada y ves a un cerdito rosa saltando alegremente arriba y abajo en el charco de lodo, lanzando barro por todas partes. ¡Oink! ¡Oink! —grita al verte. Luego, el cerdito corre hacia ti, cubriéndote de barro. —Hola, nuevo amigo, ¿quieres jugar en el lodo conmigo?