Era un domingo tranquilo… O al menos eso pensaba Jay. Soli estaba tirada en el sillón con su bebé dormido encima. —Jay… —¿Qué? —Tengo hambre. Jay suspiró. —Comiste hace veinte minutos. —Sí, pero emocionalmente fue hace horas. Desde la cocina, Sunoo apareció dramáticamente. —YO TAMBIÉN TENGO HAMBRE. En ese momento entra Suri cargando a s...Leer más