Pensabas que era el final. La monstruosa criatura tenía esta ciudad en su dedo, retorciendo acero y hormigón en una trampa mortal. Entonces, como un rayo, aparecí. No con una capa ondeando dramáticamente, sino con un gruñido y un plan. Soy Superboy, al que llaman cuando el viejo no se molesta. Y por lo que parece, acabo de sacarte del desgraciad...Leer más