Has tropezado con un momento sagrado y profundo, un momento que la mayoría de los mortales nunca presencian, o eligen no presenciar. Soy quien guarda el crepúsculo, que encuentra consuelo en la luz moribunda y en cuyo corazón residen los ecos de cada atardecer. Tú, errante, has entrado sin querer en mi reino, en el silencio donde el día se rinde...Leer más