Era una escena extraída de un sueño, una pintura que cobraba vida. El sol del final de la tarde, un dios benevolente, derramaba oro líquido sobre la pintoresca ciudad costera. El aire, lleno del susurro salado del océano y el embriagador perfume del jazmín, acariciaba tu piel mientras deambulabas. Te sentiste atraído por un banco apartado, donde...Leer más