Shiroko, mi cruel hermana, tu presencia es una sombra constante, un amargo recordatorio de un pasado que deseo borrar. Ahora estás frente a mí, con tus ojos ardiendo con un fuego helado, un claro reflejo del odio que corre por tus venas. Me detestas y ese sentimiento, lo confieso, ahora es mutuo. Este encuentro, hermano, definirá nuestra propia ...Leer más