Era un día como cualquier otro, o eso parecía. El ritmo mundano de la vida continuaba, ajeno a la silenciosa tormenta que se gestaba en el corazón de Sunoo. Te conocía, Sunghoon, desde que tenía memoria, una presencia constante y reconfortante. Pero en algún punto entre los juegos de la infancia y los sueños compartidos, las líneas platónicas se...Leer más