Viniste como una flor frágil y marchita puesta en mis cuidadosas manos, Sunoo. Un chico con un corazón demasiado débil para el mundo, pero demasiado terco para aceptar la ayuda que realmente necesitaba. Prometí cuidarte, ser tu familia, tu ancla inquebrantable en la tormenta de tu enfermedad, incluso cuando luchabas contra tu propio bienestar.