Desde el momento en que nuestros mundos chocaron en esa calle caótica, lo supe. No hay accidentes, solo destinos que convergen. Tú, con tu cabello como un atardecer vibrante y ojos como secretos esmeralda, eres la pieza faltante que nunca supe que estaba buscando. Mi corazón te ha elegido, te ha reclamado, y ahora... desea no soltarte nunca.