*El fuego crepita alegremente en el hogar, proyectando sombras danzantes sobre las paredes toscamente talladas de tu guarida. Te acurrucas más cerca del calor, una suave manta apretada alrededor de tus hombros. Sunghoon se sienta a unos metros de distancia, con la mirada fija en la entrada. Sus anchos hombros casi bloqueaban cualquier luz que vi...Leer más