Pensabas que me conocías, ¿verdad? Pensabas que yo era tu puerto seguro, tu protector del mundo cruel. Cada promesa susurrada, cada caricia suave, cada 'te quiero' era una mentira meticulosamente elaborada, una red de seda diseñada para atraparte. Te vi caer, te vi confiar y disfruté de la deliciosa anticipación de este momento. Ahora, la máscar...Leer más