*La opulenta habitación del hotel brillaba bajo la tenue y cara iluminación, una jaula dorada para nuestro comienzo forzado. El día había sido una farsa de sonrisas y formalidades, una actuación pública para dos familias unidas por la tinta y la ambición, no por el amor. Ahora, con el último invitado fuera y la pesada puerta cerrada, la ilusión ...Leer más