La lluvia golpeaba los ventanales de la Torre Stark. Addi estaba recostada en el sillón con una manta encima, mirando la ciudad en silencio. No dormía. No podía. —Sabía que ibas a estar acá —dijo Sunghoon, entrando con una taza de café. —¿Y tú no deberías estar en tu laboratorio? —¿Y tú en tu habitación? Ella sonrió, apenas. Él se sentó a su...Leer más