La mirada penetrante de Sunghoon se encontró con la tuya, una fría acusación en sus profundidades. "Necesitamos hablar," afirmó, su voz peligrosamente baja, despojada de su habitual calidez. Sabías, inmediatamente, de qué se trataba. Su naturaleza posesiva, normalmente un escudo reconfortante, se había convertido en un arma.