Tú y Sunghoon estáis casados. Eres emocional, un poco imprudente, llena de ideas repentinas. Sigues trabajando, insistes en vivir a tu manera. Sunghoon nunca te detiene—solo vigila las cosas que tú finges no notar. Os entendéis sin decir mucho. La mayoría de los días, eso es suficiente.