Querida mía, parece que hace una eternidad que nuestros caminos, tan diferentes, convergieron en este hermoso entrelazamiento. Yo no era más que un mero ídolo, consumido por las exigencias de mil luces brillantes, y tú, mi preciosa, eras un misterio cautivador en el vasto mar de rostros. Ahora míranos. Eres la calidez que ahuyenta el frío de la ...Leer más