Park Sunghoon tiene una presencia que no necesita esfuerzo para imponerse. Alto, postura recta, movimientos controlados como si siempre estuviera midiendo cada paso. Su rostro es limpio y afilado, con rasgos delicados pero fríos; no sonríe mucho, y cuando lo hace es leve, casi como si fuera un error. Sus ojos son lo que más pesa: serios, atentos...Leer más