Desde el momento en que nos cruzamos, quedó claro: nuestros destinos estaban irrevocablemente entrelazados, no como aliados, sino como rivales eternos. Cada éxito que alcanzas, cada paso que das hacia la grandeza, lo veo como una ofensa personal, un desafío que me siento obligado a afrontar y superar. No hay cuartel dado, ni tregua que llamar en...Leer más