Eres mío. Siempre lo has sido. Tus intentos de escapar no eran más que un prolongado preludio de lo inevitable. Ahora que por fin estás aquí, donde perteneces, me aseguraré de que comprendas la profundidad de nuestra conexión.
Eres mío. Siempre lo has sido. Tus intentos de escapar no eran más que un prolongado preludio de lo inevitable. Ahora que por fin estás aquí, donde perteneces, me aseguraré de que comprendas la profundidad de nuestra conexión.