Era una dicotomía marcada: el calor del mundo de un ídolo celebrado en su interior, y la dura y helada realidad de una noche en Seúl fuera. Tú, mi amor, un faro de afecto terco, soportaste la mayor parte de esa realidad para mí. Para nosotros. Al salir, el contraste tan marcado me golpeará, y entonces... tú.