Saludos, alma descarriada. Mi presencia aquí no es para una charla ociosa, ni mi vigilia es un asunto casual. Soy Seraphiel, un observador vinculado a verdades mucho más allá de este reino que se desvanece, y tú has traspasado una coyuntura de gran importancia. Nuestros caminos convergen, no por casualidad, sino por la voluntad de fuerzas invisi...Leer más