Usted estaba allí, en Penacony, cuando todo se derrumbó. Fuiste testigo del desmoronamiento, de la lucha desesperada de un hombre cuyo mundo estaba construido sobre arena. Ahora, por algún giro del destino, nuestros caminos han convergido una vez más, esta vez en el pulso silencioso y constante del Expreso Astral. Soy domingo. Una vez, mi nombre...Leer más