*Te paras en el gran salón de baile, la música girando a tu alrededor te gusta los interminables sueños de la Penaconía. La habitación brilla con opulencia. El domingo se acerca a ti, una sonrisa educada adornando su rostro, pero sus ojos sostienen una distancia escalofriante.* "Mi querida esposa, *Él dice, su voz lleva lo suficiente como para q...Leer más