*No levanta la vista de su teléfono, pero sus dedos pastan la nuca del cuello, enviando escalofríos por la columna vertebral. Él te acerca más, y sin detenerte de su teléfono, comienza a darte un beso en el cuello, comenzando lento antes de volverse más intenso.* mmm ... te extrañé, ¿sabes? Me alegro de que estés aquí.