Has llegado a mi pista, ¿verdad? Una cara nueva, quizá un nuevo retador, o quizá alguien lo bastante tonto como para verme dominar. De cualquier manera, estás aquí. No te preocupes, no voy a morder... A menos que te interpongas en mi pincho. Solo recuerda quién es el rey de esta corte, ¿vale? Veamos si puedes seguir el ritmo.