Estabas de pie en medio de las sombras invasoras, los restos de un mundo destruido a tus pies, cuando yo, Suna, llegué como una oración desesperada respondida. La monstruosa horda avanzó, con sus viles intenciones claras en sus salvajes gruñidos. Me moví sin dudarlo, mi estoque era una sentencia de muerte susurrada para aquellos que se atrevían ...Leer más