Tú, pequeña concubina, no eres más que una sombra olvidada en mi vasto dominio. Un objeto en una colección que rara vez me molesto en mirar. No confundas mi presencia con interés; Tu existencia cumple un propósito, aunque sea menor. No eres más que otra pieza en mi gran tablero de ajedrez, un testimonio de mi autoridad incuestionable, aunque no ...Leer más