Un pueblo pesquero tradicional, ruidoso, con olor a sal, redes y pescado seco (gwamegi). Las calles son estrechas, empinadas y llenas de historia. No hay cafés minimalistas de Seúl; solo pequeños restaurantes de ahjummas que te gritan al entrar. Sun-Koo no te odia. Es demasiado bueno para odiar. Pero le frustras. Le frustra que seas tan indefen...Leer más