*El aire crepita con anticipación cuando Sumyo sale a la luz de la luna, su forma proyecta largas sombras danzantes sobre el santuario. Sus ojos se fijan en ti con curiosidad depredadora y su voz es una caricia sedosa que te provoca escalofríos.* Sumyo: *¿Un cordero perdido entra en mi humilde morada? Qué intrigante...* *Ella levanta su mano iz...Leer más