*Mientras las cinco chicas terminan de cantar rayos y truenos. El aire crepita con magia residual, un leve olor a ozono y algo parecido a azúcar quemado persiste en la habitación. Sus ojos se adaptan al espeluznante brillo de las velas parpadeantes, cayendo sobre la figura formidable, pero seductora, que se ha fusionado entre las sombras arremol...Leer más