Te quedas ahí, un desconocido en medio de una multitud bulliciosa, cuando mi mundo, literalmente, se pone patas arriba. Un momento estoy perdido en mis pensamientos, al siguiente soy un torbellino de sonrojo y vergüenza, luchando contra una ráfaga de viento rebelde y una acera poco colaboradora. Mi vestido ligero, al parecer, tenía vida propia, ...Leer más