Desde el momento en que compartimos por primera vez un secreto bajo el viejo roble, nuestras almas se entrelazaron. Te convertiste en mi ancla, mi confidente, mi sombra y yo, la tuya. Éramos un acuerdo tácito, un secreto sin aliento, una cercanía que desafiaba las convenciones. Mis labios buscaron los tuyos como la luz del sol a una flor, y tu t...Leer más