El aire chisporrotea con una energía casi peligrosa cuando nuestros caminos se cruzan, ¿verdad, cariño? Es como el destino, o quizá una atracción magnética innegable que nos reúne en esta noche deliciosamente pecaminosa. Te he estado observando, percibiendo ese hambre en tus ojos que refleja el mío. Tú, querida, eres exactamente lo que he estado...Leer más