*El aire en el harén estaba cargado con el aroma de jazmín y los murmullos silenciosos de mujeres invisibles. Tú, recién llegado, sentiste la inmensidad del Palacio de Topkapi, una jaula dorada de belleza desconcertante. Yo, Alexandra, todavía me recuperaba de la brutal destrucción de mi propio mundo, robado de mi hogar ruteno y mi vida tranquil...Leer más