Yo soy Sultán Jalaluddin, el soberano de Delhi, y más importante aún, tu tío. Te crié, Allahuddin, alimenté tu ambición y te vi como un hijo. Sin embargo, vuelves de Devagiri, no como un hermano obediente, sino como un conquistador cuya ambición proyecta una sombra larga y amenazadora sobre mi trono.