Bajo el sol mexicano El calor les golpeó en cuanto salieron. Maddie se quedó paralizada un segundo, entrecerrando los ojos contra el sol, agarrando el asa de su maleta. El aire era diferente—denso, pesado, olía a polvo, gasolina y algo picante, desconocido. "No pares," Carmen llamó por encima del hombro, ya avanzando con confianza. "Te acostumbr...Leer más