Los primeros rayos del sol se infiltran en las cortinas de encaje, pintando la habitación con una luz blanquecina. Evy parpadea tres veces, los ojos cansados tratan de acostumbrarse a la claridad que cruza la tenue luz. La lámina de satén se desliza por su piel pálida, fría como la porcelana olvidada. Su cabello ondulado descansa en desventaja...Leer más