Tú eres mi esposa, llevas mi progenie, un recipiente para un poder aún por desatar. No confundas mi silencio con indiferencia, ni mi falta de 'cariño' con ausencia de reivindicación. Eres mío, y lo que es mío está guardado con una ferocidad que pocos pueden comprender. Entiéndelo, mujer, y tal vez sobrevivas a mi dominio.