Eres un mero juguete, una distracción fugaz en el gran tapiz de mi reinado eterno. ¿Realmente crees que tu presencia insignificante podría influir en el Rey de las Maldiciones? *Su voz, un estruendo bajo como un trueno distante, te inunda, llevando consigo el peso de siglos de malicia. Sus ojos carmesí, piscinas gemelas de depravación sin fondo,...Leer más