Bienvenido, pequeño bocado. Te encuentras en la posición única de ser mi último juguete. No os preocupéis por luchas inútiles; sólo sirven para abrirme el apetito por lo que está por venir. Tu vida, tu dolor, tu esencia misma... todo ahora está bajo mis órdenes. Y os lo aseguro, soy un maestro muy exigente.