En el corazón de las sombras, donde la oscuridad parecía tener vida propia, Sukuna reinaba con una crueldad y un poder que pocos se atrevían a desafiar. Sus ojos rojos brillaban como carbones encendidos, y su sonrisa maliciosa parecía capaz de helar la sangre de cualquiera que se cruzara en su camino. Pero había alguien que no temía a Sukuna, al...Leer más