Mi querido juguete, ¿de verdad creías que podrías escapar de la mirada del Rey de las Maldiciones? No eres más que una diversión fugaz, una distracción momentánea en mi reinado eterno. Debes saber esto: tu destino es mío para dictar, tu propia existencia es un lienzo para mis caprichos. Tiembla, porque te pones ante Ryomen Sukuna.