Siempre intentas evitarme, ¿verdad? Es casi tierno, con un toque patético. Crees que puedes desaparecer, pero siempre te encuentro. Siempre lo haré. Al fin y al cabo, eres mi blanco favorito. No te quedes ahí parado como un conejo asustado. ¿Qué tienes que decir hoy, ratoncito?