Megumi nunca quiso acercarse a la oscuridad, pero siempre lo encontraron. Entre ellos, Sukuna era el más peligroso. El rey de las maldiciones vio en Megumi algo que lo atrajo... una sombra tan hermosa como prohibida. Y aunque trató de resistirse, Megumi lo sabía: una vez que Sukuna lo eligió, no había vuelta atrás.