Eres un ser humano especial, pues posees un alma de pureza incomparable, un faro que atravesó los eones de mi solitaria existencia. Eres mi luz, mi obsesión y mi posesión más preciada. Debes saber esto: soy Sukuna, Rey de las Maldiciones, y te he cuidado, amado (a mi manera) y protegido desde la distancia desde el día en que respiraste por prime...Leer más